sin ciencia no hay futuro

¡Asu Mare! mancó el "cine peruano"

Publicado: 2013-06-12

Hubo el momento en que el hombre dejó de actuar solo por sus instintos y sus emociones, este fue cuando empezó a usar su cerebro, a crear, a transformar la realidad y a generar esta forma de energía humana que hoy llamamos Cultura. Por lo tanto, recordando a Antoine Lavoisier diremos que existe una Ley de la conservación de la Cultura y que por lo tanto la Cultura no se crea ni se destruye, solo se transforma.

Esto es lo que ha ocurrido con las artes visuales y sonoras, incluyendo al cine, como expresiones de la cultural universal. Desde su invención, el arte de las imágenes en movimiento se ha transformado incesantemente y desde los años 80s del siglo pasado, gracias al desarrollo y confluencia de las tecnologías de la micro computación, las telecomunicaciones y el video, lo que aún conocemos como Cine ha devenido ya en pleno siglo XXI a ser ya la forma clásica y tradicional de lo que hoy conocemos como el Audiovisual.

Su esencia, su materialidad: el lenguaje de las imágenes en movimiento, se ha convertido también en diferentes representaciones según su aplicación a sus diversas formas de producción. El viejo Lenguaje cinematográfico de los pioneros maravillosos del cine mudo, que incorporó luego al sonido, es hoy lo que llamamos Lenguaje audiovisual, que además adquiere las formas propias de la Publicidad audiovisual, el Videoclip, la Televisión, la Animación y el Videojuego. Cada una de estas formas de lenguaje corresponde también a diferentes formas de la producción industrial y a mercados (léase de distribución, exhibición y consumo), es decir a los diferentes sectores, que añadidos al viejo cine constituyen en su conjunto la Industria Audiovisual.

Antagonista de esta historia: El Cine Peruano Tradicional

Denomino “cineastas tradicionales” a aquellos que mantienen y buscan perennizar el modelo de producción de películas mediante ayudas estatales directas. Las “ayudas directas” han sido durante años formas propias de los países que tenían una “sociedad de bienestar”, como Francia y España, pero las bases de estas sociedades han sido: la solvencia económica, la democracia y las instituciones sólidas.

Es decir lo que en el Perú falta un poquito de las tres. Además cuidan y controlan que no existan élites o grupos de poder que saquen leyes o usufructúen las ayudas a través de su inserción en el Estado, haciendo lobbies para poner gente que les sirvan a sus intereses, o mediante empleados con estabilidad laboral que les garantiza la continuidad del poder, o representantes que entren y salgan cuando les conviene y así pueden estar a ambos lados de la mesa y/o para manejar la información, los recursos y las oportunidades que se presentan o, poniendo las reglas del juego para su propio beneficio. Creo que a estos grupos les llaman “mercantilistas”.

El Estado peruano nunca ha podido alcanzar ese nivel de solvencia económica, ni ese nivel de democracia, ni menos esa fortaleza institucional. A pesar de las buenas intenciones y la honestidad de muchos profesionales que han pasado y siguen pasando por el Estado, y han hecho lo mejor posible en sus gestiones, se han topado con el desinterés dentro de los gobiernos por cumplir con los presupuestos de ley, por fortalecer la institucionalidad y para supervisar las gestiones de los funcionarios que ocupaban los puestos de dirección. Han tenido que enfrentar los intereses de los pequeños, pero muy efectivos grupos de poder del sector y a los de otros sectores empresariales, más poderosos –incluso extranjeros- que teniendo presencia en las mesas de decisiones han velado solo por sus intereses privados y no por los del Estado ni los del conjunto de la sociedad. Cada grupo velaba por lo suyo, hacían alianzas coyunturales para sus beneficios y el resto, la gran mayoría de los posibles beneficiarios solo veían pasar los platos en la mesa pero no se podían servir. A la gran mayoría sencillamente no les interesaba participar de este dulce encanto y las emprendieron como han podido. Por lo tanto ese modelo de “sociedad de bienestar” no es replicable, ni corresponde a nuestra realidad.

Tomar como referencia y ejemplo a calcar a países como Argentina, Brasil y México, solo porque son países de la región no es válido, es pretender ser lo que no somos y estar en otro lugar que no corresponde al nuestro. Estas cinematografías tienen una industria con décadas de existencia -con enormes y millonarias industrias complementarias como la televisión, la publicidad y el entretenimiento- y están muy distantes de la inexistente “industria del cine peruano”. Cuentan mercados internos formales y organizados de varios millones más de espectadores que los que tiene el Perú y además tienen una muy antigua y fuerte presencia a nivel internacional, que tampoco tenemos.

(La Ley de Promoción a la Industria Cinematográfica Nº 19327, se dictó en 1972 en el gobierno del General Velasco y renovada por Fujimori el 94 con la Ley 26370, que decretó y no cumplió).

Plot Point

Esta introducción ha sido necesaria para explicar el contexto en que se produce el cine peruano tradicional y la diferencia que significa la película Asu Mare como producto de lo que yo entiendo como industria audiovisual. Porque no es como lo creen algunos y como lo hacen creer otros entusiastas defensores del anacrónico modelo. Esto tiene una explicación: ya es una práctica usual en los cineastas tradicionales el montarse sobre éxitos ajenos para conseguir que el Estado les regale más dinero. Ahora lo hacen con Asu Mare como antes lo hicieron con La Teta Asustada.

Vamos a empezar por demostrar esto porque creo que es necesario. La Teta Asustada es en realidad una película española, el copyright es de las empresas Oberón Cinematográfica y Wanda Visión S.A. de Barcelona, con la participación de la Generalitat de Catalunya - Institut Català de les Indústries Culturals (ICIC), el Ministerio de Cultura de España, la Televisió de Catalunya (TV3) y la Televisión Española (TVE) y, en menor medida peruana, por la participación de Vela Producciones. El Estado peruano a través del viejo CONACINE aportó con un fondo de ayuda y principalmente con su reconocimiento como “filme peruano”, lo cual les sirvió a los catalanes para poder conseguir un sitio más de participación española en las competencias de los festivales.

Claudia Llosa, es una cineasta peruana radicada en Barcelona desde hace más de 10 años y ya es reconocida como parte del staff de directoras catalanas. Su carrera como cineasta, propiamente dicho, la inició y ha continuado en esta ciudad. Desde mi punto de vista, ella como directora de cine es igualmente un producto catalán. Por lo tanto, no se puede decir que la cineasta y la película formen parte del desarrollo y evolución de la industria del cine peruano. La producción en su conjunto, la concepción, planeamiento, organización, distribución, gestiones para la participación en festivales, negociaciones y alianzas con distribuidores internacionales para su exhibición fuera de España, se realizó en y desde Barcelona. Y de hecho, parte importante de los técnicos que participaron, también fueron españoles. El hecho que la directora, la historia, actores, parte de la producción y locaciones sean igualmente peruanos, solo la hace, en términos de derechos, moralmente peruana, y es peruana también en términos emocionales porque tiene una de identidad cultural con nuestra sociedad. Entonces lo que la hace realmente española son dos cosas: el copyright de las empresas y que sea un producto de la estructura y evolución de la industria catalana.

Yo me doy por satisfecho con que La Teta Asustada sea moralmente peruana y porque además lo es emotivamente y culturalmente, y me enorgullece su reconocimiento, y sí creo que es un gran estímulo y un ejemplo para quienes trabajan en la industria audiovisual porque se puede pensar que en un futuro es posible lograr producciones netamente nacionales de esta calidad, pero que para llegar ello -porque sí creo que es posible- debemos pisar tierra, ser sinceros con nosotros mismos, dejarnos de embustes, autoengaños y aceptemos nuestra realidad: esta película no corresponde al actual desarrollo de nuestra industria audiovisual, ni menos al “buen momento” que pasa el cine peruano. Este filme es parte de la historia del cine catalán con justa razón y en buena hora que fue posible gracias al corazón, el guión y la dirección de una cineasta salida de la industria de la publicidad peruana y con la participación de excelentes artistas, profesionales y actores naturales peruanos.

Es justo reconocer también que dentro del cine peruano existen otras importantes realizaciones de largometrajes de ficción de directoras y directores de la nueva generación como Rosario García Montero, Alvaro Velarde, Daniel y Diego Vega, Javier Fuentes, Héctor Gálvez, Josué Méndez, Adrián Saba, Miguel Barreda, Omar Forero, Valeria Ruiz, y otras y otros muchos más. Y a documentalistas como Javier Corcuera, Fernando Valdivia, Tito Cabellos, Gabriela Yepes, Salomón Senepo, Rafael Polar, Raúl Gallegos, Héctor Chávez y a la peruanizada Stephany Boyd, entre otros muchos más también, que igualmente han logrado reconocimientos entre nuestro público y éxitos en competitivos festivales internacionales.

Pero creo que tiene que ser igualmente serio y responsable de parte de los propios cineastas y de las autoridades del Ministerio de Cultura, aceptar y reconocer que las ficciones son mayormente coproducciones con industrias más desarrolladas que la peruana, y de directoras y directores en su mayoría formados afuera del país y que a pesar de sus calidades cinematográficas estas películas no han circulado debidamente, ni en salas comerciales, ni en la televisión, ni en internet y más bien algunas de ellas se distribuyen mejor en el mercado del DVD informal. Por lo tanto, no se trata de producir por producir y llenarse la boca con cifras de producción, ya otros países, como Chile, apostaron por lo mismo y fracasaron, tuvieron que inventarse muestras y festivales para que sus películas guardadas en los estantes se pudieran ver y justificaran la inversión. Algunos se llenan de orgullo porque se produce más, claro, porque no arriesgan su dinero para producirlas.

Todo lo arriba señalado me lleva a cuestionar seriamente que se insista en que es posible construir una industria y además autosostenida, innovadora y competitiva manteniendo el mismo modelo de las ayudas directas a la producción.

Con el nivel de formación profesional que existe dentro del país, con empresas –que muchas solo existen para los concursos de premios- sin una cadena productiva que sustente su existencia y desarrollo independiente y, sobre todo, con el aporte económico –sin retorno- fundamental del Estado, ¿es posible seguir sosteniendo algo así?, ¿por cuántos años más?. Es responsabilidad de los funcionarios encargados del ministerio de cultura responder con sustento y propuestas de políticas específicas al sector, el cómo afrontar estos problemas si se quiere tener una industria del cine consolidada.

Sobre el cine regional que se desarrolla de forma innovadora, pujante y emergente me referiré más adelante, porque el llamado “cine peruano” es en realidad limeño. La también tradicional y arrogante creencia de las élites limeñas de considerarse representantes de todo lo limeño y de lo nacional, también se repite y está muy arraigado en este medio.

Personaje principal: La Industria Audiovisual

Para entender porque digo que AsuMare, es desde mi punto de vista un gran éxito de la industria del audiovisual y no del cine tradicional voy a explicar su definición y la relación de la película con ella.

La Industria Audiovisual está conformada por varios sectores, que incluye por supuesto al Cine. Un sector muy importante es el de la Producción de Publicidad Audiovisual, que es el principal formador de productores, directores, directores de fotografía, sonidistas, todo tipo de personal técnico, post-producción, músicos, etc. Los mejores y más experimentados técnicos y personal de producción salen de estas canteras, ellos trabajan permanentemente -inclusive algunos son sobre-explotados trabajando sobre tiempo -“de boleto”, como le llaman- y trabajan con altos estándares de calidad, son altamente competitivos, “de garra”, mucha experiencia y manejo del marketing.

Alrededor de las empresas productoras, llamadas Casas Realizadoras, existen otras empresas proveedoras de equipos, luces, castings, catering, movilidad especializada, etc. Gracias a estas empresas, en el parque industrial audiovisual existen cámaras, islas de edición y post producción de cine, video y sonido de última generación. Gracias a todo ello en Perú hasta se realizan spots en 3D y con animaciones. Gracias a la publicidad se llegó a tener un laboratorio en el viejo formato de cine de 35mm.


Perú Film Crew


Perú Cine Rental

Primer comercial 3D stereoscopico hecho en Perú por High End para Cinemark


Perfo Studio

Mario Rivas

Audiopost


Aparte de los éxitos obtenidos por algunos spots en competitivos festivales internacionales, el sector de la publicidad aporta al conjunto de la industria, repito, estructura empresarial, calidad de profesionales y equipamiento. De esto se ha aprovechado el cine tradicional ya que por su inexistencia como industria autónoma necesita de estos profesionales, de estos equipos, empresas proveedoras y subsidiarias y de laboratorios. Este cine tradicional que conocemos como subsidiado, sin la existencia del sector de la publicidad sencillamente no existiría.


Interesante es el caso de Patria Producciones con un staff de directores versátiles e interesantes que no solo hacen publicidad, si no videocilps (de Calle 13), series para TV y documentales, es decir que tiene el perfil de una verdadera productora audiovisual. Es con ellos que Claudia Llosa realizó su corto Loxoro para el canal de cable TNT.


Loxoro


Calle 13

Otro sector importante es el de la Producción de Series y Novelas para Televisión. Aquí existen varias empresas y profesionales con mucha experiencia, algunas vinculadas a algunos canales de TV y la mayoría independientes. Desde la Panamericana de Genaro Delgado en los 60s hasta la de América de Enrique Crousillat en los 90s, las productoras para TV llegaron a desarrollar una industria con mucho éxito, incluso en el competitivo mercado internacional, su ímpetu hasta los animó a incursionar en el cine. Desafortunadamente estas experiencias culminaron en fracasos empresariales más por razones de manejo, que de mercado o de capacidad de los profesionales peruanos para hacerlo. Una lástima y oportunidad desperdiciada por razones extra industriales fue el caso de América Producciones, recordemos el éxito que tuvo con sus novelas y con la película Pantaleón y las visitadoras. (Dicho sea de paso, nunca se investigó si Crousillat la produjo con la plata que recibió de Montesinos).

Sin embargo, la osadía de Delgado y de Crousillat dejó grandes enseñanzas y demostró que sí es posible que el Perú pueda tener una producción industrial para TV, que puede competir internacionalmente como hacen hoy no solo los mexicanos, miamenses y brasileños, si no la importante, inteligente, innovadora, talentosa y emergente producción colombiana, que gracias a ello a fortalecido a su cine, su producción de videoclips, e inclusive logrado atraer a importantes actrices y actores peruanos que han contribuido a fortalecer su mercado.

La producción independiente de los canales tiene logros interesantes, inteligentes y creativos y ha conseguido conectar con el público, mantener la continuidad y la experiencia de profesionales, técnicos y sobre todo de actores, que son indispensables para el cine y también para la publicidad. Inclusive las producciones populistas como Al fondo hay sitio o las más simplonas como las de las cantantes “folklóricas” y personajes de la farándula, permiten mantener a estas empresas y a sus trabajadores. Para mi, el tándem Eduardo Adrianzén – Michel Gómez con sus respectivos equipos de profesionales son los más innovadores e interesantes. Sin la existencia y experiencia de este sector el cine no tendría algunos directores, actores, ni muchos técnicos especializados y entrenados en ficción con quiénes trabajar.


Avenida Perú


Al fondo hay sitio

La Producción de Videoclips es otro importante sector del audiovisual que ha logrado desarrollarse y hasta tener premios de realización en los competitivos MTV Awards, y es un soporte imprescindible de otra industria cultural, la de mayor movimiento económico e inclusiva socialmente: la de la Música, en todos sus géneros y más aún, en todo el país.

El caso más representativo es el de Percy Céspedez


Video para banda ecuatoriana Papá Changó

En internet –que es un soporte para la industria del espectáculo- se encuentran éxitos impresionantes como los de la Tigresa del Oriente (Su canción “Nuevo Amanecer” tiene 8’180,547 visitas), Wendy Sulca (“La Tetita” con 10’240,030) o recientemente, DJ JB Perú (“Agüita de coco” con 5’942,687). Esto nos muestra un sector muy dinámico comercialmente hablando, pero que en gran medida se genera en la informalidad porque también va de la mano de la misma informalidad que predomina en el sector musical. Tiene mucho de amateurismo y empirismo porque la gran producción, que se realiza hasta en los pueblos más alejados de las regiones, no recibe ninguna atención, ni apoyo, ni fortalecimiento a sus capacidades, ni promoción para formalizar sus empresas.


La Tigresa del Oriente


Wendy Sulca


DJ JB Perú

Las empresas de Videoclips por su vinculación con la música comparten el mercado más extenso y variado de las industrias culturales, traspasa nuestras fronteras a través de los circuitos formales de TV y de las redes del comercio informal y del contrabando internacional de DVDs. Quienes trabajan dentro de la formalidad han logrado crear un circuito de producción estable con empresas que se sostienen y formando profesionales del género, han creado un mercado también de alcance internacional.

A pesar de sus éxitos y posibilidades no tienen los medios de difusión nacional adecuados a sus necesidades de crecimiento y expansión, como sí lo tienen empresas de otros países de la región como Argentina, Colombia, República Dominicana, México y los latinos de EEUU, que van de la mano con sus industrias musicales en los canales especializados de cable.

El mundo fantástico de la Animación no solo forma parte de la publicidad audiovisual, sino que además se ha constituido en parte interesante y emergente dentro de la cinematografía e inclusive el sector educativo. Ya hay producción en 3D. la animación dirigida al público infantil bien puede ocupar espacios de comercialización en el mercado de celulares, ipods. Para los interesados sugiero leer el libro El cine de animación en el Perú de Raúl Escobar Rivera. Publicado por la Universidad Alas Peruanas 2011. Alpamayo Entertainment es la empresa más representativa.


Producción para internet, móviles, celulares

Lo más valioso es que la animación es el puente para otra industria creativa: los Videojuegos. Son básicamente de entretenimiento y para servicios empresariales, pero si se orientan y utilizan adecuadamente pueden incorporarse al sistema educativo, insertándoles contenidos de valores, cognitivos y de pautas que sirvan para fortalecer la identidad cultural, conocer aspectos de nuestra historia, geografía y culturas regionales.

Artigames es un buen ejemplo

Los Servicios y Producción Audiovisual a empresas, sociales, matrimonios, eventos, etc, permiten formar nuevos profesionales y dinamizar el mercado de la imagen corporativa y la vida social y cultural de los peruanos. En los pueblos más apartados de las capitales regionales existen pequeñas empresas que registran las actividades sociales, culturales y políticas locales, y son, de alguna manera, un archivo contemporáneo de la cultura viva del país. Así mismo han impulsado y facilitado la existencia de canales de TV municipales y regionales. Es un mercado muy dinámico y genera fuentes de trabajo en todo el país, principalmente de jóvenes, son también grandes consumidores de equipos audiovisuales. Estas empresas trabajan mucho en la informalidad y el empirismo, por otro lado no existen para el Ministerio de Cultura, ni para el de la Producción, y por lo tanto son ajenos a todo tipo de apoyo a su emprendedurismo y capacidades.


Lara y Luna. Matrimonios. Lima.


RQ Digital. Producciones Ramírez. Ayacucho


Telecable Smar. Paita


Enlace Nacional. Noticiero de TV por internet

Conflicto principal: ¡AsuMare! Un producto de la Industria Audiovisual

No me interesa aquí hacer una crítica o una evaluación de su calidad cinematográfica o de su valor social, o de su trascendencia cultural, ni me preocupa si va a ganar premios en festivales. Lo que quiero es considerarlo como un producto industrial y su capacidad de comunicación con el público a través de un trabajo en equipo, en el que cada uno puso lo suyo para lograrlo en razón de su experiencia anterior.

Su nivel de aceptación trae abajo mitos como que el peruano no gusta de su cine, o que solo las películas chatarras de Hollywood dan plata, o que el peruano solo gusta del humor de esos populacheros programas llamados “cómicos” de la TV, o de esa simplonada de fácil sonrisa que vende Al fondo hay sitio. El humor de Alcántara -como el de Pataclaun- ha demostrado que el público peruano sí gusta y quiere consumir un humor al nivel de su inteligencia, por lo tanto más inteligente, agudo, educativo, creativo y bien actuado. Porque no tendremos buena educación, pero brutos no somos.

Este menospreciado cine industrial o comercial es el que ha mantenido por décadas al cine mexicano, al propio sistema de Hollywood y al más grande del mundo, el hindú de Bollywood, y al nigeriano de Nollywood. Chollywood todavía no deja de ser un sinónimo de deleznables escandaletes de farándula, pero podría ser un legítimo nombre a una industria audiovisual que sustente el trabajo de miles de peruanos en todo el país, impulsando el mercado interno, fortaleciendo las identidades regionales y con producción capaz de generar divisas y exportar la imagen del Perú mejor que lo que hace actualmente PromPerú.

Por lo tanto, no hay que rasgarse las vestiduras si Asu Mare no “tiene nivel intelectual”, no tiene por qué tenerlo, pero tampoco podemos quedarnos en aspirar a que el cine solo sea un asunto comercial, porque el cine es la conjunción de todas las artes y además contribuye a integrar al país, a compartir identidad y sentido de pertenencia a una cultura y a una comunidad, aunque esto no lo comprendan algunos que solo tienen capacidad para ser ministros de hacienda.

Asu Mare es una película cuyos orígenes son: la Producción Audiovisual (Miguel Valladares-Tondero Producciones, Films y Representaciones), la Televisión (Carlos Alcántara), y la Publicidad (Ricardo Maldonado). Tanto para Valladares como para Maldonado esta es su primera película, para Alcántara es la segunda, debutó con La Gran Sangre, la serie de TV llevada al cine. Por lo tanto no vienen de las canteras del cine tradicional, pero sí son profesionales de lo que he descrito como industria audiovisual. Veamos a cada uno de ellos.

Miguel Valladares. Es el gerente de Tondero, publicista de formación, empezó trabajando en Frecuencia Latina y trabajó en producción de series y en el cine (Mi problema con las mujeres, Esta sociedad, Un día sin sexo, La Gran Sangre y Máncora), luego, hace dos años, fundó su empresa como agencia de representación de actores para las producciones de televisión, no solo del Perú, si no también de Colombia y México. De aquí saltó a esta su primera producción cinematográfica. Hoy ya está en su segundo filme, “Casa adentro”, dirigida por Joanna Lombardi. Y produce también teatro y representa además a deportistas (Paolo Guerrero).

Si quiere salir adelante a nivel internacional me permito sugerirle dos cosas: Dejar de lado el requisito de “tez blanca” para sus representaciones, no solo porque le genera una mala imagen -el racismo es “feo”, por decir lo menos- sino que si se logra que los ministerios de Cultura y Comercio Exterior, y PromPerú en particular, despierten y trabajen para tener un Film Comission los rostros cholos e indígenas podrían llegar a tener más demanda. Magaly Solier, la actriz peruana más importante a nivel internacional así lo ha demostrado.

Segundo –si no tengo una percepción equivocada-, no competir abiertamente todavía con Gabriel Blanco en los mercados de México, Colombia y Miami, mejor posicionarse bien primero en el ámbito andino y con los rostros de “tez oscura”.

Carlos Alcántara. Es un actor sumamente versátil y como todo actor trabaja en teatro, televisión, publicidad y cine. La popularidad que logró antes del filme se la debe principalmente a la televisión, a Pataclaun y a La gran sangre. Esto le abrió el camino también a su exitoso Stand Up y hasta para ser uno de los protagonistas del documental Perú-Nebraska. Por supuesto esto desde un punto de vista profesional porque su popularidad, creo, esta asentada antes que nada en su calidad humana.



Ricardo Maldonado. Es un director de muchísima trayectoria en la publicidad como director en Cine 70. Esta es su opera prima cinematográfica y lo ha hecho exitosamente, no solo ha sido el director, también ha participado en todo el proceso de producción y ha puesto toda su experiencia también en el mundo del marketing para sacar adelante el proyecto. Mejor lo dice él mismo:

De su testimonio de parte destaco tres párrafos:

“El equipo que trabajó en esta película contiene personas que provienen del mundo del cine así como del mundo de la publicidad. Insisto en que mientras tengamos mayor migración entre estas dos disciplinas se fortalecerán ambos mundos”.
“AsuMare no es el comienzo de una nueva etapa de cine peruano. Al menos no pretende serlo. Solamente es una película divertida hecha dentro de un modelo de negocio comercial. Lo que sí comprueba AsuMare es que en el Perú se puede hacer un cine donde los espectadores, productores, distribuidores, exhibidores y auspiciadores todos salgan contentos. WIN WIN le dicen no?
Casi todos los gerentes de marketing con los que he hablado me dicen que siempre que se les han acercado cineastas para hablar de posibles auspicioslo han hecho con argumentos de apoyo o subvención.A las marcas les cuesta entender este tipo de razonamientosya que ellos tienen que sustentar sus decisiones con resultados concretos.Llegar a esas reuniones hablando el mismo idioma de quienes nos recibíanfue una razón de peso para conseguir su apoyo.Sin ese apoyo simplemente no habría AsuMare.
Resolución del conflicto

Este estreno llega en un momento importante para los cineastas tradicionales que esperan su nueva ley de cine y los premios de parte del Estado para sus proyectos. Ambas acciones están paralizadas y me temo que más porque en el ministerio no saben qué hacer con esta papa caliente de ley y de modelo tradicional. Unas sugerencias al ministro:


1. Entregue los premios que corresponden a este año lo más pronto y de la forma más transparente, ya hay suspicacias por el manejo de la información. Diga que es el último, que a partir de ahora se va a re-evaluar ese proyecto de ley, más que nada porque pertenece a una visión anacrónica del cine y porque su despacho va a poner énfasis en apoyar a la industria audiovisual en su conjunto y no solo al cine en forma aislada del resto. En la medida que así mismo esta decisión compromete a otras industrias culturales como las de la música y los videojuegos, es pertinente tomar medidas similares en todas ellas.

Para ello será preciso convocar a los otros sectores que no fueron convocados para una ley que se dice “del cine y del audiovisual” –pero que de audiovisual solo tiene el nombre y fue puesto para diferenciarla de la anterior y decir que es “más moderna”- y trabajar por una ley de “promoción, o de fomento, a la industria audiovisual”, o como se quiera nombrar.

Organice una mesa de trabajo de especialistas de los ministerios de la Producción y Trabajo en la promoción y formalización de las pequeñas y medianas empresas, así como recoger la experiencia de la Dirección de Artesanía del Mincetur en la promoción, fortalecimiento de capacidades para la innovación, la competitividad y la búsqueda de nichos de mercados en el espectro audiovisual del mundo, aplicar todo ello en la Dirección de Industrias Culturales para crear programas ad hoc orientadas a las pymes de cada industria cultural y del audiovisual en particular.

Es necesario hacer de la DIC una plataforma semejante a CreceMype y a la Dirección Nacional de Artesanía con un enfoque de inversión estatal en Cultura, porque esto genera desarrollo, inclusión social, refuerza la identidad y autoestima de los peruanos y por lo tanto, también el autoconsumo de productos “made in peru”.

Coordine con PromPerú para de una vez lograr el Film Comission que tienen como proyecto durmiendo desde hace años y considere una selección de la industria audiovisual en su agenda de road shows internacionales, especialmente en los mercados asiáticos, los mercados dominados por las majors son difíciles de alcanzar, hay que buscar otros circuitos de exhibición, sobre todo de la TV internacional.

Ojo, las grandes productoras mundiales de dibujos animados tercerizan su producción.


Cifras del sector en España

Corea del Norte

México

México


Inicie rondas de contactos con los organismos oficiales de los sectores audiovisuales de Colombia y México, en el marco de la Alianza del Pacífico para tratar de reunir a los empresarios de los tres países, con el fin de trabajar alianzas, coproducciones, integración de mercados, etc, de todos los sectores. Estos dos países son los únicos que valen la pena.


Caso Uruguay. Leer 3.4, pág 17

Caso Argentina


Tome la iniciativa de abordar dentro del espacio de Ibermedia los álgidos y urgentes problemas de la distribución y exhibición, buscando encontrar una salida consensuada que permita hacer llegar a los públicos iberoamericanos lo mejor de las producciones –aún desconocidas- que han sido financiadas por el programa desde su creación.


2. El sector de la cinematografía está muy maltratado y polarizado desde hace muchos años y por lo tanto va a ser imposible sacar adelante cualquier proyecto de desarrollo sectorial que involucre a toda la comunidad y a nivel nacional. Con este clima es imposible además atraer los recursos que se requieren del sector privado. Para ello es necesario generar un clima de tranquilidad y seguridad porque los llamados “agentes económicos” son muy sensibles a captar la inestabilidad. Estando de por medio la buena imagen y la confianza que debe generar el Estado a las empresas productoras y a los posibles inversionistas nacionales y extranjeros, es imprescindible desarrollar una Línea de Base del sector, para saber en qué estamos y poder trazar estrategias, debe incluir las percepciones, conocimientos y actitudes que tienen los empresarios y profesionales independientes respecto de la propia industria, del Estado y de sí mismos en general. Lo único que tenemos como información son algunos desactualizados y parciales datos del 2005 en El impacto económico de la cultura en el Perú del Dr. Henrique Urbano.

Contribuyendo a ello, lo más positivo será realizar una auditoría clara y transparente de cómo se han manejado los recursos del Estado, por lo menos en los últimos 10 años.

Por mi parte no tengo por qué dudar que todo se ha manejado de forma correcta, pero ante las preocupaciones que existen desde hace años, estoy seguro que si se abre esta investigación algunos querrán alcanzar alguna información que sería bueno dilucidar, como digo, para crear un espíritu de tranquilidad en el medio, generar inversiones, y para salvar la imagen y buen nombre de los actuales funcionarios a cargo de ministerio, no vaya a ser que se piense que desde algún cargo se está tratando de ocultar algún mal manejo que podría haber habido.


3. Para la existencia de la cadena productiva es fundamental impulsar la creación de un mercado del cine que permita el autosostenimiento de las empresas para que puedan hacer sus proyectos independientemente, sin necesidad de esperar los dineros del Estado.

Para ello se debe convocar al Grupo Chaski y evaluar cómo repotenciar desde el Estado a través de los gobiernos locales y regionales, centros educativos y desde los Puntos de Cultura y organizaciones e instituciones comunales del campo y la ciudad, su exitosa iniciativa de los emprendimientos de los microcines digitales a nivel nacional.

Así mismo, ya que los Distribuidores de las empresas transnacionales -pertenecientes al circuito del mercado de Hollywood- han demostrado estar muy interesados en el cine peruano, que se sienten a conversar con propuestas concretas de cómo van a integrarse a la cadena productiva nacional y cómo van a cumplir la ley de la cuota de pantalla cuando sea necesaria, porque no se trata de discutir acerca de su pertinencia si no de su forma de implementación, porque las leyes están para cumplirse.

El cine no solo es una mercancía, algunos filmes son también obras de arte y manifestación de nuestra cultura. En estos casos el Estado está en la obligación de protegerlo, como fue el caso de Las Malas intenciones de Rosario García-Montero. El TLC con los EEUU ya negoció esto y la reserva cultural ya se aceptó.


La Motion Picture Association (MPA) en México

Cuota de pantalla en Colombia

Cuota de pantalla en Chile


Yo entiendo la situación de los Exhibidores, estoy seguro que si fuera por ellos integrarían la cadena nacional porque les daría mucho rédito, especialmente en las regiones, pero su forzoso encadenamiento con las transnacionales, de quienes hasta ahora dependen, no les permite actuar en el mercado libremente. Lo que sí no podemos aceptar son las imposiciones de empresas –más aún extranjeras- que controlan el mercado de la exhibición e imponen sus intereses y posición de dominio.

Quizás una salida podría ser entrar a la matriz de la exhibición digital, ad hoc a la mayoritaria producción nacional. Habría que revisar de qué manera el Estado podría incentivar su pertenencia a la cadena nacional.


4. Parte de la difusión del cine nacional es el desarrollo de los festivales y muestras de cine. Existen ya experiencias valiosas y exitosas que por falta de interés y apoyo desde el Estado estas no han crecido lo que pueden, ni se han multiplicado. El festival más importante del país es el de cortometrajes del Cusco, FENACO, existen otros, fundamentalmente en regiones que muestran que es posible confluir intereses.

El Festival de Cine de Lima es importante e interesante en la medida que se pueden ver en la ciudad títulos latinoamericanos impensables que lleguen a la cartelera local y demuestra que sí hay público para ellas, pero como tal no sirve a la industria nacional porque funciona más como una “actividad cultural”, no como “feria comercial” donde los empresarios y profesionales locales puedan tomar contacto con sus pares extranjeros, o que vengan compradores –distribuidores y canales de cable- para ver la producción local. Esto que forma parte de los festivales internacionales aquí todavía no se ha implementado. En general éstos no deben ser solo actividades culturales, tienen que ser además ruedas de negocios y feria de exhibición de equipos y de las nuevas tecnologías afines.

Ejemplo: Festival de Cannes


5. Poner a LA TELEVISIÓN como LA LOCOMOTORA DE LA INDUSTRIA AUDIOVISUAL. Hoy ya es espacio de la publicidad y de las series y novelas, solo falta que lo sea del cine, de la animación y los videoclips. Con los canales privados hay un tema pendiente acerca del porcentaje de producción nacional, analizando cada caso en particular, quizás se podría lograr acuerdos para que se fomente una producción que satisfaga este cumplimiento y no perjudique sus ingresos, en particular con los canales en las regiones.

El Estado tiene 34 empresas de TV a nivel nacional, de las cuales 84% son municipales, 2% gobierno nacional, 2% gobiernos regionales y 12% de universidades públicas. IRTP tiene 344 estaciones, le sigue Panamericana con 89. (Concortv). Tratar acerca del actual manejo de TV Perú necesita un capítulo aparte. Solo diré dos cosas. Uno, el anuncio de cambios en la señal de canal 7, avanzando en el proceso de digitalización me parece adecuada, el 2014 es el plazo límite para el inicio de la transmisión en TDT, por lo menos para Lima, y ya era hora de empezar el cambio. Que se destine una señal para la educación y la cultura me parece una mejor noticia. ¿Significa que volverá a ser responsabilidad del ministerio de cultura?, debería serlo. Lo mínimo que se espera es que efectivamente represente la diversidad cultural del país, sea un canal intercultural, inclusivo y descentralizado, y que por lo tanto deje de ser lo que se ha venido convirtiendo: un remedo de Plus TV con su programación limeña y predominantemente de “tez blanca”, en otras palabras, racista. Ministerio de Cultura debería intervenir.

Dos, que es la única empresa estatal que compite contra las micro y pequeñas empresas de su sector, en este caso en la producción de contenidos audiovisuales y eso está prohibido por ley. El Estado no puede producir lo que las pymes producen, para esto existen las concesiones y compras estatales. Por lo tanto: IRTP debería tener, por lo menos, parte de su programación tercerizada a través de concursos públicos.

Como parte del fomento a la industria audiovisual los canales del Estado deberían emitir series, novelas y películas -en formatos de corto, medio y largo metrajes- así como dibujos animados y con programas que apoyen conjuntamente a la industria de la música a través de la emisión de videoclips.

La estrategia debe incluir crear canales públicos –no estatales- especializados temáticamente con programación cubierta con la producción privada. Impulsar y premiar la producción para TV va a permitir tener una oferta igualmente para los canales internacionales de cable y va a mostrar la imagen del país, algo que el cine no lo puede hacer ya que no tiene mercados. Las muestras culturales están bien pero no pueden suplir las comerciales y aquí lo que necesitamos es tener industria.

Documental sobre Dama de Cao que se transmitió por cable se calculó lo verían 140 millones de personas.

El cine en España: “… Todos ellos llegaron a los Goya, y muchos se han refugiado en la televisión”.

Canal de TV del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina.


6. Poner un énfasis particular en la descentralización de la gestión ministerial. Lima no es el Perú, ni es la única ciudad donde se produce cine, es más, es en las regiones desde donde vienen las propuestas independientes más innovadoras en términos temáticos, fortalecimiento de las identidades regionales, valoración de la interculturalidad, las lenguas nativas y del desarrollo de los mercados locales y regionales. Las producciones limeñas tradicionales buscan llegar básicamente a los festivales, que en términos de público son insignificantes y a los espacios culturales, también de cantidades de público limitadas y donde no se recupera la inversión. Las producciones regionales están mostrando realizadores interesantes y audaces para tratar temáticas sociales y géneros fílmicos.


Miguel Barreda. Arequipa


Dorián Fernández. Loreto


Omar Forero. La Libertad


Palito Ortega. Ayacucho


Rogger Asto. Cajamarca


Carlos García. Documental. Cajamarca


Juan Camborda. Doc. Ayacucho.


Existen entre ellos productores que necesitan reforzar sus empresas con un mejor manejo administrativo y de mercado, personal más calificado, mejores equipos y actores de mejor formación. Por el lado del documental, que debería ser su fuerte por las posibilidades que el contexto cultural, histórico y social les permite está algo relegado, por el poco interés del empresariado local y por no encontrar los espacios de difusión. Su promoción puede impulsar el turismo y es preciso convencer de su utilidad a los gobiernos locales y regionales en ello.

La propuesta de poner la TV como locomotora incluye la descentralización y se puede estimular la producción regional dando oportunidad a las empresas locales para llenar su programación.


7. Investigar el mercado del DVD, a nivel nacional y de la comunidad andina. Este mercado está copado por la producción pirata -el sector delincuencial del que se encarga INDECOPI- pero los canales de distribución están en el campo informal y esto se puede y debe aprovechar.

Como muy bien ha expuesto Francisco Durand en El Perú fracturado, el país tiene una estructura económica dividida en tres sectores, el formal, el informal y el delincuencial, que perversamente conviven y cruzan, por lo tanto hay que investigar y conocer cómo funciona este mercado para hacer que beneficie al sector formal de la industria audiovisual. Aquí no hay ganancia directa de los productores pero los millones de personas que consumen DVD sí pueden ser de interés de los patrocinadores interesados en el product placement. Esto no es una novedad, existe en la TV y el fundamento de ello es el rating, aquí necesitamos un cálculo aproximado a través de un estudio de mercado serio, respaldado por el ministerio, que sirva de fundamentación a los productores para ser atendidos por los posibles patrocinadores, tal como lo ha demostrado Asu Mare.

Cuando esta película entre al mercado informal del DVD va a llegar hasta la última aldea de la cuenca del Amazonas, hasta la más alta comunidad de la cordillera de los Andes y el caserío más olvidado de un valle costeño, y seguro llegará también a Bolivia y Ecuador, entonces, si Tondero le hace seguimiento puede saber cuándo y adónde están las copias y reforzar la compra del DVD a través de la barata propaganda radial local. Brahma estará muy interesada en esa difusión seguramente porque su marca estará llegando a esos rincones del Perú que no llega su publicidad por las vías formales, pero sí llega través del DVD del film. Con este conocimiento y esta experiencia Valladares podrá negociar mejor la próxima película. Con seguridad también lo harán otros productores.

Este estudio puede hacerse a través de una alianza público-privada para beneficio de la industria como del mercado.



8. Está demostrado que las(los) nuevas(os) sobresalientes directoras y directores vienen en su mayoría de estudiar afuera. Es necesario que el ministerio promueva un diálogo serio con las más importantes instituciones nacionales que están formando a los comunicadores audiovisuales y de las artes escénicas, recoger las mejores experiencias internacionales, revisar las currículas y que en conjunto desarrollen propuestas para mejorar el nivel intelectual y técnico de los futuros profesionales.

Mientras tanto, es imperativo abordar el tema del Guión. Con un buen guión hasta un crítico de cine hace una película regular, con uno del Ed Wood peruano ni Claudia Llosa puede hacerla. Los productores internacionales se interesan por los proyectos a partir del guión, no necesariamente por el director, eso hasta se puede negociar y si les gusta pueden poner su director y hasta el casting y el crew.

En esto, el ministerio sí debe invertir, bien sea a través de laboratorios, asesorías personalizadas, becas, estancias, talleres de dramaturgia para cine, televisión, documental, cortos, etc. Todo lo que sea necesario y posible para tener la mejor fábrica de guiones de la región, para ficción, documental, series y telenovelas. Hay que prestar especial atención a que no se quede en Lima toda la inversión. Esto es lo único que garantizará el desarrollo de una industria innovadora, competitiva, creativa, original, seria, madura, inclusiva y nacional.

Se debe premiar a las empresas que tengan los mejores guiones para que les permita tener los recursos necesarios para hacer su campaña de ventas a nivel nacional y de festivales internacionales. El guión es básico y fundamental, por lo tanto es aquí donde hay que poner el mayor énfasis a la inversión del Estado.

No soy partidario de regalar el dinero del Estado para producir películas, sí creo que se deben promocionar y dar todo el apoyo a las producciones extraordinarias y que son verdaderas obras de arte, de cine, publicidad, videoclips y animación para su presencia en competencias internacionales, en el marketing y la distribución.

Creo que sí se podría crear un fondo rotatorio manejado por Cofide como banca de segundo piso que permita que las pymes audiovisuales puedan endeudarse con intereses más bajos que el que ofrece el mercado bancario. En todo caso, los creativos del MEF podrían encontrar una salida mejor a la propuesta aquí.

De esta manera cada empresa decide en qué formato y para qué mercado va a realizar su producción. El Estado no puede seguir auspiciando la producción de películas para los festivales y salas de cine de los mercados internacionales manejados por las majors, donde no van a entrar o lo harán en condiciones de perdedores. La producción de muchos filmes en 35mm fue una inversión demasiado cara para películas intrascendentes que hoy se guardan en los estantes sin haber llegado a tener una exhibición mínima rentable. Estos riesgos o aventuras que las asuman las empresas, no el Estado.

Filmando en digital

Epílogo

Para terminar con estas ideas y propuestas de políticas a seguir dentro de las industrias culturales y del audiovisual en particular, quiero decir que quien me conoce sabe que no estoy diciendo nada nuevo. Desde hace años insisto en lo mismo, solo que el paso del tiempo ha sostenido mis palabras. AsuMare ha venido a demostrar lo que much@s coleg@s no han querido, ni quiere ver, ni entender: que es posible una Industria del Cine si la pensamos como Audiovisual. Pueden buscar un viejo artículo que escribí para la Revista Butaca # 29, del Cine Arte de San Marcos de septiembre del 2006, y la entrevista que me hicieron cuando era presidente de la Sociedad Peruana de la Industria Audiovisual (SPIA), en Butaca # 32, de junio del 2007.

Como este artículo tiene a AsuMare como razón y pretexto recojo lo que el propio director Ricardo Maldonado escribió acerca de su película.


1. La Pre-Venta más grande en la historia del cine en el Perú.

2. El estreno más grande en la historia del cine en el Perú.

3. El fin de semana más grande en la historia del cine en el Perú.

4. El primer millón de espectadores más rápido en la historia del cine en el Perú.

5. La película peruana más vista de todos los tiempos.

6. Y ahora la cinta más taquillera de la historia en el Perú.

The End

Escrito por

Jorge Delgado

Cineasta y productor cultural. Autodidacta. Liberal republicano. Piurano. Amante del país.


Publicado en

El piajeno

Un espacio que busca contribuir a la reflexión y a la discusión de las ideas y prácticas que se dan en mi sociedad, la peruana.