¿Hasta cuándo?

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PROPUESTA PARA UN PROGRAMA DE GOBIERNO DEMOCRÁTICO

Publicado: 2016-01-21

Las elecciones presidenciales de este 2016 han planteado a los candidatos que definan ¿cuál es el principal problema del Perú?

Casi por unanimidad e impulsados en parte por los medios de comunicación y una opinión pública urbana más pragmática que reflexiva, todos, sin diferencias ideológicas han planteado que la Seguridad Ciudadana. También se menciona la corrupción, el decrecimiento económico, el cambio de matriz productiva, la educación, etc. Lo obvio y previsible de atender siempre ante nuestras remanentes y seculares carencias sociales y precario desarrollo.

Optimistamente el Perú podría eliminar los problemas de inseguridad ciudadana, crecer al 10% anual, destinar el 6% de su presupuesto a educación, cultura, ciencia y tecnología, tener el mejor servicio de salud de América Latina, desaparecer la pobreza, etc, etc, etc y seguir siendo lo que somos: Un país sin proyecto, un barco sin rumbo, "un territorio habitado" -como decía Manuel Scorza- porque no hemos solucionado todavía el conflicto principal heredado desde la fundación republicana: La formación del Estado-Nación y con ello la forja de una Identidad Nacional, las dos caras de un mismo problema.

Por la particularidad de nuestra Historia, la sociedad peruana de hoy es muy compleja, es una de las más originales del mundo y es además diferente a las de la propia región sudamericana. La gran herencia de todo ello es que tenemos una cultura muy rica y muy diversa. Pero este legado lejos de ser una fortaleza es una debilidad, porque al no haber hecho de nuestra historia común una identidad compartida no podemos tener un futuro como nación.

Las diferentes ideologías que interpretan nuestra realidad tratan de entenderla –a pesar de sus diferencias- desde un mismo patrón conceptual: dividen a la sociedad en clases sociales y la explican como una sumatoria de partes o desde el conflicto entre ellas. 

Es así que tenemos el análisis según el rol que desempeña cada clase en la división social del trabajo y en la propiedad de los medios de producción: burguesía, clase obrera, campesinado, pequeña burguesía, etc. Otro tipo de análisis divide a la sociedad en segmentos del mercado según su capacidad de consumo y de acceso a los beneficios que el sistema genera, así nos clasifican en A, B, C, D…. o alto, medio, bajo, emergentes, etc, siempre y únicamente de forma clasista. 

Estas formas tienen aciertos que permiten entender el comportamiento, las aspiraciones y los conflictos entre los diferentes sectores y clases, pero estos puntos de vista terminan siendo simples porque no abordan la complejidad y el entramado de las clases y sectores respecto a su pertenencia dentro de nuestra diversidad y diferencias culturales. 

La construcción de la nacionalidad, la forja de la identidad nacional ha sido una preocupación importante en los más representativos intelectuales e ideólogos peruanos y a pesar de ello no se ha logrado convertir en una tarea nacional y en un programa político. Gonzalo Portocarrero, en la misma línea, recupera el pensamiento de Manuel González Prada, José Carlos Mariátegui, Ricardo Palma, Luis E. Valcárcel, José María Arguedas y José de la Riva Agüero en su reciente publicación: La Urgencia por decir Nosotros: Los Intelectuales y la idea de Nación en el Perú republicano.


Portocarrero  

http://elcomercio.pe/luces/libros/gonzalo-portocarrero-seguimos-siendo-sociedad-colonial-noticia-1816510

https://redaccion.lamula.pe/2015/07/29/gonzalo-portocarrero-el-peru-todavia-no-es-una-nacion/rlescanomendez/


De ellos rescato a José C. Mariátegui y José M. Arguedas, porque juntos suman la forma de entender el Perú contemporáneo y convertirla en una propuesta política: 


                      PERUANICEMOS AL PERÚ DE TODAS LAS SANGRES.


                           
Mariátegui

https://www.marxists.org/espanol/mariateg/oc/peruanicemos_al_p
eru/paginas/nacional.htm

https://www.marxists.org/espanol/mariateg/oc/peruanicemos_al_peru/paginas/primario.htm


 Arguedas

http://www.scielo.br/pdf/ea/v12n34/v12n34a23.pdf

http://sucremus.blogspot.pe/2011/01/huellas-vivir-la-patria-en-paris.html

 http://servindi.org/actualidad/38840

http://elcomercio.pe/eldominical/actualidad/mi-admiracion-jose-maria-arguedas-no-tuvo-limites-noticia-1797493


¿Qué significa Peruanicemos al Perú de Todas las Sangres?

El Estado-Nación republicano, aristocrático, centralista, criollo, católico e hispano-hablante con que se fundó el Perú colapsó cuando perdimos la guerra de conquista de Chile y nos mostró lo que no éramos (Ernesto Yepes en La Modernización en el Perú del siglo XX: Ilusión y Realidad). Fue ese el Estado empírico al que se refirió Basadre para explicar una de las razones de la derrota, la otra fue su contraparte el Abismo social. Exceptúo en particular el año de 1854 que gracias a los hermanos Pedro y José Gálvez Egúsquiza, demócratas liberales, se dio la liberación de los esclavos y la eliminación del tributo indígena.

Ese mismo Estado luego continuó bajo el dominio de la Oligarquía y duró bajo esta forma hasta la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado que a través de la reforma agraria acabó con su propiedad sobre la tierra, su principal forma de riqueza y poder.

Con la implantación de las reformas neoliberales a partir de 1990 se da una restauración de un Estado plutocrático dirigido por una clase empresarial sin identidad de peruanidad como sí la tuvo y conserva la antigua Aristocracia. Esta Plutocracia ha optado por el perfil bajo y son tecnócratas y operadores políticos de las clases medias, de izquierda y de derecha, formados en las mismas universidades privadas, los que conducen el aparato del estado en función de sus intereses, del capital extranjero y de los organismos internacionales que premian a los más exitosos. Los presidentes pasan, gobiernan con este establishment burocrático, pero no acceden al poder.

Mientras tanto, en la marginalidad, en la informalidad que describe Yepes: “A partir de mediados del siglo pasado empieza una invasión física cercando las ciudades, los barrios, etc. A partir de los 60 tomó la forma de una erosión cada vez más profunda no solo de las fronteras espaciales, sino también y principalmente de las económicas y sociales del Perú oficial”… “De una forma el problema de la nación ha ido encontrando un cauce de solución insospechado. Los que definíamos como marginales han ido penetrando en todos los ámbitos de la sociedad civil imprimiendo un modo popular, informal, de nacionalizar el país, imponiendo formas de vida, estilos de sobrevivencia, y sobre todo, planteando aspiraciones y demandas que ya nunca podremos darnos la ilusión de ignorar”. En otras palabras, estamos viviendo en consecuencia una profunda e intensa revolución cultural que nos demuestra que nuestra identidad como país ha cambiado y sigue cambiando porque es una sociedad en constante e indetenible encuentro con todas sus raíces.

Los sectores medios o pequeña burguesía, desde los años 60s hicieron suyo el debate acerca del estado-nación y le dieron diferentes respuestas políticas. Es decir se convirtieron en prácticas que llegaron a comprometer a la población. Hoy han renunciado al ejercicio de la política, ya no existen los partidos que una vez conformaron la institucionalidad política del país y solo los más ilustrados y politizados actúan como independientes -como sociedad civil- cuando existe una causa considerada justa.

Esta silenciosa revolución social que vive el Perú desde hace más de 50 años, que nació desde adentro y desde abajo, no está en los libros, ni en los manuales revolucionarios, ni en las películas, ni tiene referencia de otra sociedad, por eso los autoproclamados “revolucionarios” - la izquierda más conservadora- no la han podido reconocer y siguen fantaseando que ellos, algún día, harán su revolución a partir de la acumulación de protestas.

Las elecciones desde el año de 1990 han significado que los provincianos pobres, los marginales, los informales, los excluidos, los peruanos fuera del mundo oficial, los llamados “marrones”, los “color puerta”, los “detrás de cámaras”. El movimiento social protagonista de esta pragmática transformación del país decide quién nos debe gobernar. Impusieron al primer Fujimori contra todo el poder y maquinaria de los dueños del país. Luego hicieron caer al tercer Fujimori, y lo reemplazaron con el falso Pachacutec Toledo. Confiaron en el García anti-chavista e impusieron al Humala que les ofreció la gran transformación que les daría el reconocimiento y la ciudadanía con plenitud de derechos democráticos, porque este momento ha llegado. El momento de reconocer a esta ciudadanía en su plenitud de derechos sociales, económicos y culturales.

Que estas elecciones nos sirvan para plantearnos verdaderamente ¿Cuál es el principal problema histórico del Perú?. 

Mi respuesta es Resolver el conflicto de nuestra Identidad Nacional a través de la fundación de un Estado Plurinacional que reconozca el multilingüismo y la pluralidad étnica y cultural.

Esto significa que la sociedad peruana se peruanice que reconozca su nueva y real identidad nacional y que lo haga reconociendo a todas las sangres de quienes la conformamos: Indígenas de los diversos pueblos e historias regionales, cholos, blancos, afroperuanos, nikeis, tusanes, pozusos, comunidades de procedencia española, judía, árabe, italiana, croata, anglosajona, alemana, francesa y otras nacionalidades, que hacen de la sociedad peruana una de gran diversidad y riqueza cultural.


El Proyecto Perú hacia el Bicentenario.

La constitución del Estado Plurinacional deberá ser el sueño colectivo que nos hacemos los peruanos para el bicentenario de nuestra fundación republicana. Nuestro Inkarri, el de la reconstrucción del viejo Perú en uno contemporáneo y globalizado. El de la Historia de las grandes culturas que nos precedieron y crearon aquel el mito que atrajo a los españoles. A retomar la fuerza e importancia que tuvo el gran virreynato que durante 200 años abarcó desde Panamá hasta la Tierra del Fuego. Será concluir el sueño de José Faustino Sánchez Carrión, Tribuno de la República, lograrlo y hacerlo grande sería la promesa de la Utopía Andina buscada y necesaria que nos planteó Alberto Flores Galindo.


Escrito por

Jorge Delgado

Cineasta y productor cultural. Autodidacta. Liberal republicano. Piurano. Amante del país.


Publicado en

El piajeno

Un espacio que busca contribuir a la reflexión y a la discusión de las ideas y prácticas que se dan en mi sociedad, la peruana.